Elegimos la vida, la dignidad y un proyecto de vida

Elegimos la vida, la dignidad y un proyecto de vida


Estamos viviendo un mes de julio lleno de acontecimientos. Hemos recientemente celebrado el día de la Independencia el 9 de julio en nuestras ciudades y pueblos. También las fiestas patronales de la Virgen del Carmen la seguimos con fervor y entusiasmo religioso las hemos podido vivir unas vez más. Fiestas que las esperamos porque en ellas  volvemos a reencontrarnos con muchos amigos y familiares.

Cuántos conocidos nuestros que residen en Buenos Aires esperaban ansiosamente estas fiestas, y la gran fiesta de la Madre de Ciudades, para volver a la tierra que los vio nacer y partir.

Desde allá no perdían oportunidad ni tiempo. Se iban de la procesión y la misa a la fiesta. U otros enfilaban a la gran marcha de los bombos que año a año congrega multitudes de muchas ciudades.

La Vigilia y el gran acto principal de la ciudad de Santiago del Estero, recibió  una vez más a sus hijos dispersos por todo el territorio de la república, sumándose cada vez más los promesantes y fieles devotos, y los no tanto, a este acontecimiento que tiene “matriz cultural”. Tiene identidad de pueblo, de nación que acoge a sus hijos propios y ajenos.

¡Cuántos eventos y acontecimientos volvemos a vivir! Y qué importante es volverlos a vivir para volver  encontrarnos en la Casa de la Madre de Ciudades. Y así vamos transcurriendo esta mitad de año con más oportunidades para todos. Oportunidades de hacernos como ciudadanos. Y es aquí donde nos ejercitamos en  esta ciudadanía que tanto nos costó conseguir y acrecentar. Ciudadanía que se perfecciona cuando decide con su sufragio a quienes quiere votar.

 

Por eso también en este tiempo estamos percibiendo que se agitan los ánimos políticos. En muchas provincias se están llevando a cabo elecciones de gobernadores o jefes de gobierno. Y a nivel nacional el próximo 14 de agosto tendremos las elecciones primarias que definirán quienes serán los candidatos que competirán en octubre en las nacionales.

Tiempo de democracia en la que el soberano, el pueblo, tendrán nuevamente la oportunidad de elegir. Elegir el crecimiento y las oportunidades que nos equilibran para crecer. Elegir un modelo que nos lleve para atrás será no elegir, sino dejar que otros lo hagan por uno.

Elegir la participación de los jóvenes en la política, porque esta no es mala palabra, como cuando nos quisieron hacer creer. Elegir lo nacional y popular. Elegir  lo latinoamericano porque nuestra identidad está en ello. Elegimos lo bueno que se hizo y elegimos profundizar en un proyecto de mayor crecimiento social, económico y político.

Elegimos la esperanza que nos da tener más y mejores puestos de trabajo. Elegimos que más gente tenga acceso a la salud pública. Elegimos ser protagonistas y no meros espectadores. Elegimos que los chicos y las chicas puedan seguir viviendo, creciendo, estudiando y trabajando en nuestro Santiago y no tengan que emigrar a otros sitios. Elegimos que todos  puedan acceder a la Tecnología, a la información, a la formación de un pensamiento crítico para ser responsables y creadores; creadores de un proyecto de vida como familia, para que llenos de alegría y compromiso con la justicia social, la lucha inclaudicable de los Derechos Humanos, y nuestro mayor respeto a todos y todas que dieron su vida por este sueño compartido. Sueño no fantasioso o irreal, sino como un reservorio del “alma grande”  que es propia de nuestro pueblo.

Jorge del Viso (Director Editorial)

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