“…dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada”. (Evangelio de San Lucas)

“…dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada”. (Evangelio de San Lucas)


¿Quiénes son hoy día los que no tienen sitio? Extranjeros, emigrantes de pueblos africanos y de Europa del este. Poblaciones golondrinas en América latina en busca de trabajo, de tierras, de vida, de agua…

Emigrantes del campo a las ciudades. Jóvenes en busca de oportunidades para trabajar y estudiar, o que son expulsadas de sus ámbitos porque en ellos no solo no hay futuro, sino que ni siquiera hay presente.

En la ciudad, en la posada, no había sitio para María y José. Fueron a las afueras… al conurbano.

¿Quiénes son los que no tienen sitio ni en su propia tierra? ¿Quiénes no tienen sitio en una economía capitalista? ¿O que sitio tienen asignado los campesinos, aborígenes, poblaciones afroamericanas, mujeres, niños y niñas? ¿Y los jóvenes obreros o estudiantes? ¿Y las mujeres solas y pobres que tienen a cargo una familia?

¿Quiénes son los que siguen sin tener sitio? Los desocupados o subocupados, los que viven y trabajan en situaciones precarias de seguridad social, higiene y seguridad. Los “indignados” que viven en el primer mundo, pero este tiene pocas butacas y son excluyentes porque cuando  el “Mercado” es el soberano  el espacio para todos queda reducido y deja a las mayorías fuera de los beneficios.

La versión capitalista suele ser una expresión clara del “no hay lugar para todos”; es una versión del “sálvense los mejores” que son los más aptos, y que “los platos rotos lo paguen otros pueblos o las próximas generaciones”.

También nosotros podemos caer en la versión individualista de la historia que atenta contra la Navidad expresándose  en: “¿por qué esa gente tiene que vivir de nuestros impuestos? ¡Que se vuelvan a su lugar de origen!”

¿Quiénes mas no tienen sitio? Los que buscan una solución a sus problemas de salud y tienen que viajar lejos de su hogar para ser atendidos.

Aquellas parejas jóvenes que desterradas huyen de la guerra o de vivir en su propia tierra “ocupada por ejércitos extranjeros” como lo vemos a diario que sucede en Medio Oriente.

También aquellos que no tienen sitio en mi corazón. Pareciera que este tuviera un cupo limitado.

Nosotros en esta Navidad queremos que los sitios se amplíen porque en cada excluido, en cada sitio cerrado y en cada puerta cerrada, hay hoy en día otra María, otro José y otro niño Dios por nacer que lo harán en las afueras, a la intemperie y bajo las luces de las estrellas.

 

Por eso a  todos aquellos santiagueños y santiagueñas que casi sin querer imitando a la Virgen Maríay San José, dejaron su casa, su familia, sus costumbres, su música…,  tuvieron que emigrar a otras ciudades con la esperanza de volver pronto. A ellos que la añoranza les quema el alma, y a los que siguen buscando un sitio en la vida para vivir, para creer, para esperar, para amar y ser amado, les deseo que buscando encuentren en lo cotidiano, en lo pequeño y frágil a ese “tesoro divino” que lleva María de Nazaret y quiere tan solo un sitio para darlo a luz.

Jorge del Viso (Director Editorial)

¡Felices Fiestas de Navidad y Próspero Año Nuevo 2012 para todos ustedes!

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