Los Reyes Magos.

Los Reyes Magos.


Llegaron desde el oriente lejano unos “magos”, guiados en sus eternos viajes por los reinos, en el conocimiento que tenían de las estrellas y constelaciones.

Conocedores de secretos milenarios, escudriñadores de misterios estelares…adelantados en echar las suertes con piedrecillas y pronosticadores del futuro, eran así estos magos de países lejanos.

Magos que auguraban el destino de las personas y que eran llamados por reyes, faraones, emperadores para saber el propósito que tendría su destino. Magos que conformaban una enorme caravana de súbditos, vasallos y sirvientes.

Ser magos era su oficio y destino. Ellos no habían podido elegirlo, sino que fueron predestinados a cumplir esa función porque la vida no es una historia tan lineal que se pierde en la lejanía del tiempo, sino más semicircular y por  lo tanto se comprendía y entendía lo pasado, lo presente y lo porvenir. Todo en una misma mirada en la que estos personajes eran expertos .

Magos auguradores de un final que se avecinaba y un nuevo porvenir. Algo nuevo estaba por acontecer. Un nuevo Tiempo iba a comenzar. Alguien distinto iba a nacer… ¿Pero de tan lejos llegaron a un territorio tan desolado?

El rey Salomón los hizo traer a sabios magos para construir su magnífico reino en Israel. El Faraón en Egipto los tenía en su corte real. El joven José (hijo de Jacob) fue un conocedor del significado de sueños y profecías.

Conocedores de lo terrestre y lo celeste, se vieron encaminados desde aquél lejano oriente, regiones de riquezas minerales, de especias exóticas, tejidos preciosos, construcciones palaciegas y urbanísticas nunca vistas hacia Judea. Creadores de la escritura, constructores de bibliotecas, descifradores de sueños y de literatura fantástica.

Era como una nueva migración semejante a la que Abraham, cientos de años antes del nacimiento de Cristo, llegaban a estas tierras. Tierras desoladas y semipobladas, asemejándose al fin del mundo. No era ni oriente ni tampoco el imperio romano de occidente. Los Magos habían llegado al medio por una Estrella que los convocó y los guió a ese lugar con una pregunta.

Ellos, los Magos, siendo buscadores de la luz y guiados por las estrellas, buscaban y provocaban la Manifestación o Epifanía Divina. Ellos, gente extraña, son los que nos revelaron la Luz, al decirnos: “hemos visto su Estrella”.

¿Dónde y cómo la vieron? ¿Por medio de Cartas Astrales, observaciones y deducciones celestes? Y ¿Cómo era esa Estrella que ellos vieron?

“Queremos aprovechar a  desearnos en este comienzo de año y especialmente en esta festividad de Los Reyes Magos, que tu “estrella no se apague jamás”. Que ella resplandezca aún más. Esa misma estrella con la que nacemos que no se oscurezca. Por eso debemos cuidar de ella y no dejar de buscarla, porque una estrella nos fue designada.

“De tanto mirar el suelo dejé de mirar las estrellas perdiendo el rumbo de la vida”.

 

Jorge del Viso (Director Editorial)reyes-magos-estrella-de-belen_1280x800

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